Votar al… Partido Popular

23 Febrero 2009

Web del PP vasco

El Partido Popular del País Vasco ha vivido los últimos tiempos aires ciertamente convulsos. Después del inefable Mayor Oreja vino la muy parecida María San Gil que continuó su estela cubierta de un  disfraz de victimismo y soberbia que resultaba repugnante.

Que se eligiera a Antonio Basagoiti como presidente y candidato fue un acierto por parte de este partido. El discurso que venían manteniendo los dos anteriores sobre la realidad política vasca, resultaba monótono y con unos aires combativos y resistentes que quizás les daba algún voto aquí o en el resto de España, pero que en realidad no les permitía arraigar demasiado en Euskadi por solo ocuparse del terrorismo.

Sin embargo el Partido Popular representa en el País Vaso un espectro ideológico que siempre ha existido y que creo que Basagoiti encarna mejor y con mayor claridad. El discurso liberal conservador tiene mucha historia en Euskadi y tiene que verse representado en las siglas del PP. Por ello me parece bien que este partido supere sus complejos respecto a su existencia en el País Vasco y se centre en la realidad socio-económica del país.

Sin embargo, su campaña está siendo verdaderamente estrambótica. Entre sus intentos por parecer modernos y su voluntad por tener un discurso populista, no creo que les funcione muy bien. El PP ya tiene un electorado muy estable en Euskadi sin necesidad de hacer el ridículo. Entiendo que intenten atraer cierto voto conservador del PNV o españolista del PSE pero parece ilógico pensar que las clases aburguesadas que sostienen al PNV vayan a decantarse por el PP o que el voto llamado españolista vaya a decantarse por ellos en estas condiciones. Su lema “Hay soluciones” intenta a la vez hacer referencia a la crisis y al problema del terrorismo, creo que sin conseguir hacer demasiada mella en ninguno de los dos casos. Todos sabemos que ideología ampara las causas de la crisis y todos sabemos quien ha hecho todo lo posible para acabar con el terrorismo.

No les recomiendo que les voten bajo ninguna circunstancia.


Mario Soares y la izquierda europea

9 Octubre 2008

Dijo Ambrose Bierce que citar a alguien es repetir erróneamente sus palabras. Como yo no quiero cometer errores les voy a adjuntar íntegramente un artículo firmado por el ex-primer ministro y ex-presidente de la República Portuguesa por el Partido Socialista, Mario Soares, porque las comparto en su totalidad:

La identidad extraviada de la izquierda europea

En el mundo complejo y contradictorio del primer decenio del siglo XXI la izquierda política y social europea parece estar a la deriva.

El colapso del comunismo, identificado con el totalitarismo ­gulags, violaciones de derechos humanos, atraso económico y tecnológico, etcétera­ creó un vacío que fue ocupado por la ideología neoliberal.

Esta, insensiblemente, colonizó a Europa, tanto a los gobiernos presididos por socialistas, laboristas o socialdemócratas como a los demócratas cristianos, algunos convertidos en populares; es decir, a las dos familias políticas que históricamente construyeron Europa, desde el Tratado de Roma de 1957 hasta el impasse en que hoy se encuentra. Esta colonización desacreditó a socialistas y socialcristianos, quienes habían sido los responsables de los progresos de las sociedades de bienestar europeas durante cuatro décadas. Las distinciones entre izquierda y derecha se esfumaron y abrieron camino a las políticas neoliberales conservadoras, particularmente en el plano social, recortando algunas de las conquistas políticas y sociales que caracterizaron al modelo europeo de posguerra.

El descrédito de la política ­y de los políticos sin convicciones firmes­, la utilización generalizada del marketing político y el advenimiento de las democracias mediatizadas al servicio de intereses económicos, restaron representatividad al Parlamento, disminuyeron el peso de los partidos políticos ­como si no contaran las diferencias entre ellos­ y debilitaron el movimiento sindical, dejando paso al populismo (que ya en la antigua Grecia significaba tiranía).

Afortunadamente el neoliberalismo, como ideología global, también está en decadencia, particularmente en América del Norte, como lo demuestra el desprestigio de la Administración de George W. Bush.

Al mismo tiempo, el fenómeno de la mala reputación de la política y de los partidos se comprueba en toda Europa, donde el economicismo manda y el dinero es rey.

La solidaridad es un valor escasamente cotizado en sociedades extremadamente individualistas, sin ética ni principios, en las que cada uno se las arregla como puede. La izquierda tradicional y la nueva izquierda navegan sin rumbo claro, sobre todo en términos europeos.

Lo que sucede en Francia, donde el presidente Nicolas Sarkozy pesca en aguas socialistas al compás de políticas erráticas y populistas, es verdaderamente una vergüenza. Y es, simultáneamente, un síntoma de lo que puede suceder en nuestros países si sobrevienen, como espero, nuevos vientos de justicia, racionalidad y progreso.

Recientemente el semanario francés Le Nouvel Observateur se preguntaba, a propósito de un libro de Bernard-Henry Lévy, “¿Es posible aún ser de izquierda?” y continuaba: “¿Todavía tienen sentido las diferenciaciones ideológicas?”

Me atrevo a responder que tienen hoy más sentido que nunca. Según mi punto de vista ser de izquierda, para un europeo, no sólo es tener un pasado coherente, antifascista, anticolonialista; es también estar a favor de una democracia económica y social (no de una “democracia liberal”); es luchar contra las desigualdades sociales, ser partidario de una Europa política y social capaz de ser solidaria con todos sus integrantes y con todas las regiones del mundo donde se sufre. Es apoyar las grandes causas de la defensa del ambiente, de los derechos humanos y de la igualdad de todos los seres humanos independientemente de sexo, opción sexual, raza, religión o condición social; es defender la primacía de la política sobre la economía y de la ética contra la mezcla explosiva de los negocios y la política, es ser tolerante y aceptar a quienes son diferentes a nosotros, el multiculturalismo y el laicismo, o sea la separación del Estado y las iglesias; es identificarse con un sistema capaz de corregir las desigualdades, con un Estado de Derecho y un Estado intervencionista particularmente en las esferas de la salud, la justicia, la enseñanza y el conocimiento y la lucha contra la explotación de los menores.

No me parecen diferencias de poco monto.

Inter Press Service.


Para interpretar la globalización y la antiglobalización

12 Agosto 2008

Comentario al libro “Abecedario (subjetivo) de la Globalización” de Ignacio Ramonet, Ramón Chao y Wozniak por Josu Montalbán

¿Qué es la globalización? ¿Qué es la antiglobalización? Es difícil definir ambos términos porque ni el término “globalización” puede definirse con precisión, ni el término “antiglobalización” es un antónimo perfecto del otro. El libro de Ramonet, Ramón Chao y Wozniak es un buen instrumento para iniciarse en esta materia tan compleja.

Aunque se trata de una especie de Diccionario Temático, no he encontrado ni una sola frase que sirva para definir con precisión lo que es. Aunque afirmen los autores que “aunque se trata de un fenómeno reciente, sus raíces se remontan a la Antigüedad”, antes de recorrer pasajes muy antiguos de la Historia, terminan por admitir que “en la actualidad, la globalización se asimila a la preeminencia de EEUU y el término globalization, que fue empleado por los norteamericanos en los años 80, señala a la vez la victoria del liberalismo sobre el comunismo y el beneficio que EEUU obtuvo de aquella victoria (su paso al rango de hiperpotencia que dirige y domina la aldea planetaria); por esto a menudo se entiende por globalización el proceso de norteamericanización del mundo”.

No cabe definición más precisa, ni tampoco más imprecisa. En realidad la globalización se va imponiendo poco a poco. El sueño de Roosevelt se hacía realidad tras la Segunda Guerra Mundial: “democracia y libre comercio para todos, y un nuevo régimen de acumulación capitalista dominado por el sector de las finanzas gracias, en suma, a la liberalización y la desregulación de los intercambios comerciales, de las inversiones directas y de los flujos financieros”. Aún tenía que pasar tiempo, más de cuarenta años, para que esta situación llegara a producirse pero había que ir dando los pasos pertinentes. Los escollos más importantes eran la Unión Soviética, que encarnaba el socialismo llamado real, y Europa, que era portadora de una idea de desarrollo basada en los derechos humanos y sociales por encima de la mera libertad económica.

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Nicolás Redondo

10 Junio 2008

Recojo unos extractos de la entrevista que le ha hecho Pedro Gorospe a Nicolás Redondo, ex-Secretario General de UGT, en El País, con las que estoy totalmente de acuerdo:

Ahora los sindicatos se enfrentan a un hiperliberalismo. Los sindicatos, la izquierda y el socialismo se enfrentan a graves problemas como la crisis alimentaria, la globalización, y el achatamiento del Estado del bienestar en los países más desarrollados. El capitalismo se ha internacionalizado y la izquierda europea no está a la altura de las circunstancias, tampoco el sindicalismo internacional.

P. ¿Qué piensa ahora cuando lee que casi la mitad de los asalariados no llegan a los mil euros?

R. Mucha pena. Aquí, como se achate más el Estado del bienestar, va a ser un caos. Y eso es más injusto después de unos años de impresionantes beneficios en la mayoría de las empresas. No se ha repartido bien.

P. ¿Casa esa situación con el debate para bajar la fiscalidad?

R. Yo he sido partidario de una fiscalidad progresiva. Es la manera de tener un Estado fuerte que tutele las prestaciones sociales. Sin ingresos tributarios no hay Estado del bienestar.