Votar a… Ezker Batua

22 Febrero 2009

Web de Ezker batua

Ya he comentado en este blog en alguna ocasión que cuando me afilié al PSE hubo quien me recomendó que eligiera otros partidos de izquierda “menos arriesgados” que este en el cual estoy, que me genera algunas penas y espero que muchas alegrías.

Se referían a Ezker Batua claro. Yo soy partidario de la existencia de partidos a la izquierda del PSOE y de que este colabore con ellos. Pero las razones por las cuales deseché esta opción son claras y se resumen precisamente en el lema de la campaña y en la campaña en sí misma que está realizando este partido. “Ni nacionalismo, ni españolismo. Solo izquierda” es el lema escogido y su programa se centra sobretodo en su anticapitalismo, republicanismo y federalismo, según ellos. Y con estos argumentos intentan desacreditar la labor política del centenario Partido Socialista de Euskadi – Euskadiko Ezkerra.

Bueno pues tengo objeciones a todo ello en lo siguiente:

-          Ni nacionalismo, ni españolismo dicen. No dicen ni vasquismo, ni españolismo. O no dicen “No al nacionalismo” a secas y en general. Puntualizan en el caso español y no nombran al nacionalismo vasco. Tenemos que entender que en Ezker Batua no defienden la separación, ni la unión ¿entonces que defienden?

-          Raudo y veloz acudirá cualquier militante de EB a decirme que defienden la república federal, lo cual me parece bien. Pero, ¿qué república federal? Será la española, supongo. ¿O es que el republicanismo federalista no es también una forma de españolismo? ¿Acaso hacer ondear una enseña roja y gualda es españolismo detestable, pero hacer lo mismo añadiéndole el color púrpura no lo es?

-          Dicen también que son anticapitalistas, lo cual me parece bien también. Yo no me declaro anticapitalista, principalmente porque si dices que eres anti- dices lo que no eres, pero no lo que verdaderamente eres. Y esto es lo que le pasa a Ezker Batua, que dicen ser radicales anticapitalistas pero se alían con partidos que defienden el capitalismo para gobernar y en ese gobierno, que yo sepa, no se toma ninguna medida anticapitalista. Para ese viaje no hacían falta estas alforjas.

-          El principal objetivo de Ezker Batua en estas elecciones es mantener las cosas como están. Seguir aliados a Ibarretxe para mantener su consejería. Por ello, han decidido que su principal objetivo a batir es el PSE. Ese “Solo izquierda” es bastante curioso cuando dedican toda la campaña a desacreditar a otro partido de izquierdas para sostener a uno de derechas. Detestable pero cierto.

Así que como no sé lo que defienden, no sé lo que piensan y tengo mis dudas sobre sus objetivos, yo no os voy a pedir que no le votéis, pero tampoco os voy a recomendar que lo hagáis.


La orientación de Ezker Batua en Zalla

7 Diciembre 2008

Ezker Batua – Berdeak ha buzoneado este fin de semana una hoja por el municipio en la que dedica la mayor parte de ella a cargar contra la postura que el PSE-EE de Zalla ha mantenido respecto a las Tasas Municipales. Da la casualidad que Ezker Batua siempre buzonea hojas informativas para criticar la actividad municipal del PSE y no la del Gobierno municipal, ostentado en mayoría absoluta por el PNV con la alcaldía ejercida de la manera más particular. Jamás hemos leído nada proveniente de Ezker Batua que critique la labor desarrollada por el equipo de Gobierno, pero siempre tratan de desprestigiar la labor del principal partido de la oposición que es el Partido Socialista de Euskadi (siempre cerca de elecciones). Es sorprendente que esto sea así, sobretodo cuando en el mismo texto de la hoja ellos nos llaman “compañeros“.

Recuerdo perfectamente el día de la toma de posesión de la actual Corporación Municipal, en la que fue reelegido el actual alcalde que viene ejerciendo su labor desde hace casi veinte años, siempre con mayoría absoluta. Tras comprobar que la única oposición era el PSE-EE y el concejal independiente compartido entre Ezker Batua y Aralar, el concejal socialista Igor González ofreció al concejal de Ezker Batua toda la colaboración y la cordialidad. Pero desde ese día el concejal de esos partidos ha venido manteniendo una labor totalmente sometida a la voluntad del equipo de Gobierno. El último episodio de esta circunstancia ha sido la aprobación de las Tasas Municipales por parte de estos partidos al PNV, mientras el PSE presentaba una propuesta donde se aplicaban exenciones y bonificaciones a distintos ámbitos del municipio.

La explicación que nos dan por subir las Tasas en tal sentido no puede ser mas peregrina. La primera es que la subida es igual aquí que en Portugalete (gobernado por el PSE) lo cual es cierto, pero también deberían decir que la tasa de basuras en Zalla es el doble que en Portugalete, por lo tanto las Tasas jarrilleras ya estaban mas bajas que las nuestras. En segundo lugar, hay que recordarles que el PSOE desde el Gobierno de España ha situado el SMI al entorno de los 600 € (lo que significa un 25 % de incremento), ha subido las pensiones en una media parecida y ha aprobado leyes como la de Dependencia, Igualdad y el Estatuto del Autónomo que creo no se alejan mucho del rumbo de un partido de izquierdas.

La subida de tasas nueve décimas por encima del IPC adelantado del mes de octubre aprobada por PNV y EB-Aralar, suponemos que será para luego desarrollar una amplia política social para la que ningún Ayuntamiento tiene demasiadas competencias, sobretodo porque el Gobierno de Ibarretxe no ha aprobado la Ley Municipal.

Esa política social se nos dice que será llevada al debate de Presupuestos en el que Ezker Batua (no sabemos Aralar que hará) propondrá:

Establecer un fondo social” para los trabajadores que no tengan trabajo ni prestaciones. Si no tienen trabajo, tendrán la prestación por desempleo, y si no tienen la prestación por desempleo, tendrán las ayudas de emergencia social. No se a quien va dirigido ese fondo.

En segundo lugar quieren aportar “orientación económica para los nuevos empresarios (…) hacia la creación de empresas sostenibles“. No sabía yo que los empresarios tengan tendencia a la creación de empresas insostenibles, y tampoco sabía que para evitarlo necesitaran del asesoramiento de Ezker Batua (ni que esta tuviera como prioridad asesorar empresarios).

Orientación y colocación laboral“, creo que para eso está el INEM y en su caso, Lanbide.

Ayuda a la enseñanza mediante la prestación o donación de material escolar“. Aquí me gustaría recordar que el PSE-EE en las Elecciones Municipales llevó en su programa el pago de los libros de texto a los niños de primaria (el Ayuntamiento del Valle de Mena (PSOE) lo hace en todos los niveles educativos)

Potenciar energías limpias“. Véase las propuestas del pasado Pleno municipal que hizo el PSE-EE. Y “Asistencia al ciudadano a través de nuevas tecnologías“, pues este es el único blog que conozco sobre política municipal en Zalla.

Así que con todo esto creo que convendría que Ezker Batua reflexionase sobre la orientación que lleva su política municipal. Porque si nos consideran sus compañeros y tienen voluntad de fomentar la llegada de un Gobierno de izquierdas al Ayuntamiento de Zalla, debieran empezar a plantearse la seria idea de hacer oposición. Esperemos que en el futuro Ezker Batua encuentre la orientación a la izquierda de la que alardea, no como una pose electoral sino como parte de una alternativa de gobierno. Si así lo deciden, hallaremos un camino por donde encontrarnos.


¿Refundar el capitalismo?

26 Noviembre 2008

Resulta miserable la renuencia con que las derechas del Mundo renuncian a refundar (revisar o reformar, tanto da) el capitalismo. Recientemente el diputado del PP, Lassalle, firmaba un artículo titulado En defensa del mercado, cuyo único objetivo era revalidar el capitalismo, loar al mercado y desacreditar a quienes pensamos que la crisis que tanto nos preocupa debiera hacernos recapacitar en torno al modelo imperante y al sistema político que han propiciado esa crisis. Da la impresión de que la debacle financiera, de la que ha derivado la profunda crisis que nos aflige, ha venido propiciada por un limbo desideologizado que es patrimonio de todos, que es tanto como decir que no lo es de nadie. Por eso el diputado Lassalle se esmera en preparar su análisis con una más cara protectora ante sí: “La crisis financiera internacional exige de los políticos democráticos sensatez en sus análisis”.

Quien quiera analizar la situación crítica que nos atenaza con sensatez ha de fijar todos sus recelos en el capitalismo, más aún en ese capitalismo despiadado y caótico que han venido desarrollando en los últimos tiempos los liberales de última generación, es decir los neoliberales. Ya nadie puede negar que la crisis ha empezado a expulsar gente al desempleo, ha encarecido las hipotecas hasta hacerlas impagables para muchos, ha hundido el mercado inmobiliario sembrando quiebras y suspensiones de pago, ha rebajado el consumo hasta cotas ínfimas y ha atemorizado a todos. Y aunque todo esto ha acontecido en plena vigencia del sistema capitalista, Lassalle advierte interesadamente: “nadie con un mínimo de sentido común puede abordar la gestión de este escenario  adoptando la actitud demagógica de querer saldar cuentas con la economía de mercado y sus fundamentos liberales”. Sin embargo, es precisamente el sentido común el que nos ha de llevar a responsabilizar y culpabilizar al capitalismo. ¿Por qué no revisarlo?

Las tesis que el señor Lassalle y otros liberales teóricos sostienen son asumibles incluso por socialdemócratas moderados, reminiscentes de aquella socialdemocracia que creía posible y bueno alcanzar los objetivos del socialismo sin tener que recurrir a procesos revolucionarios violentos. Pero el paso del tiempo y la desidia de quienes debieran haberle  preservado de sus posibles abusos, ha convertido al capitalismo que impera en la mayor parte del Mundo  en un gran bazar que debe alcanzar los máximos beneficios para quienes lo han propiciado, y debe mantenerse cueste lo que cueste. Por eso la visión liberal que expone Lassalle no se corresponde para nada con el comportamiento de los liberales (neoliberales) que gobiernan el mundo. En contra de cuanto afirma Lassalle, no está nada claro que el liberalismo “proteja las libertades civiles”, ni individuales ni sociales. Y además basta con constatar la realidad para advertir que la libertad económica propia del liberalismo “académico” se convierte en el libertinaje depredador propio de los neoliberales con suma facilidad, quizás porque las leyes y normas que deben regularlo son excesivamente laxas.

“Los liberales siempre han reclamado, ya sea en tiempo de crisis o de bonanza, que se confíe en el poder de una economía libre para dar oportunidades de prosperidad al conjunto de los ciudadanos”, ha escrito Lassalle. Pero la lectura de la actual crisis permite ver como los ciudadanos más humildes sufren dolorosamente sus consecuencias (desempleo, pobreza, inestabilidad y provisionalidad de sus vidas, etc), mientras las élites formadas por los directivos de las empresas provocadoras y también paganas de la crisis (Lehman Brothers, AIG, Barclays Bank, UBS, Deutsche Bank, HBOS, todas ellas empresas que han acudido a pedir auxilio a sus gobiernos), se autoliquidan utilizando para ello cantidades de dinero astronómicas procedentes de los últimos restos del naufragio de sus empresas. Por eso resulta cuando menos matizable que Lassalle, recurriendo a textos teóricos de intelectuales liberales propugna que “el Estado no solo debe impedir que se desborde la legalidad sino que ha de fijar cauces de redistribución de la prosperidad que garanticen a todas las personas un nivel digno de bienes en educación, renta y sanidad”. Está muy bien, pero en la práctica el capitalismo se ha entregado a comportamientos avaros y codiciosos procedentes de capitalistas especuladores que van a dejar en manos de los Estados la solución o atenuación de problemas que aquejan a hordas de ciudadanos depauperados que reclaman de sus gobiernos la protección y ayuda ante un sistema (el capitalista) que les devora y les supera.

Desde luego que no parece que estemos en tiempos en los que vayamos a pergeñar un nuevo sistema que sustituya al capitalismo. Los prohombres y promujeres del G-20 tampoco lo han juzgado conveniente en su reunión de Washington de mediados de noviembre, programada para buscar una solución a la crisis financiera. Pero de ahí a negar que sea necesaria una revisión del capitalismo va un abismo que es preciso llenar. ¿A qué temen los capitalistas, liberales o no? Si la socialdemocracia sustituyó al socialismo en el Mundo desarrollado fue porque estaba admitiendo el capitalismo y la economía de mercado como verdades casi absolutas. Ese fue, probablemente, un error importante y decisivo del socialismo ( de una parte de él, que renunció a combatir con contundencia al capitalismo y a sus excesos). Pero si admitimos que el capitalismo comete excesos muy perversos para los ciudadanos, sin que sus impulsores y protagonistas sean castigados por ello, habremos de convenir que el capitalismo debe ser incluso refundado. De esta crisis provocada por depredadores capitalistas y neoliberales de salón habrá que sacar conclusiones y enseñanzas. Una, la más importante, es que se debe fijar cuál ha de ser el papel del Estado y cuál ha de ser el momento en que actúe.

El Estado debe dejar de ser un mero policía o un bombero. Como mínimo ha de ser un auditor del capitalismo en constante ejercicio de sus funciones. Y también debe ser un maestro, un predicador que advierta de la maldad de sus excesos. Pero esto debe formar parte de los tratados del mismo modo que forma parte de los debates intelectuales y de las discusiones en las salas de conferencias o los diarios. Si el socialismo llamado real fue fumigado al constatar sus fracasos, el capitalismo debiera también protegerse de la posible y merecida fumigación. Seremos, una vez más, los socialistas modernos y los socialdemócratas los que le salvemos, pero obedece a una actitud demasiado soberbia negar a pie juntillas que el capitalismo necesita una revisión urgente, en suma, que precisa una refundación.

Fdo. JOSU MONTALBAN

es diputado socialista por Vizcaya


¿A quien vota la clase trabajadora?

16 Octubre 2008

Viendo algunos comentarios sobre el debate electoral que celebraron ayer los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Obama y McCain, me han sorprendido algunas referencias y algunos análisis comparándolos con lo que se hacen respecto a España.

Actualmente se dice que ambos candidatos norteamericanos deben tratar de buscar el voto de la clase trabajadora de algunos estados claves como creo que es Ohio y algún otro. Todos los medios españoles utilizan sin ningún reparo la referencia a la “clase trabajadora” para referirse a los “indecisos” que no saben si votar a Obama o hacerlo por McCain, aun cuando nadie dice los motivos por los cuales es especialmente la clase trabajadora norteamericana la que no sabe a quien votar, lo cual dice mucho en contra del sistema electoral estadounidense. Allí, en los Estados Unidos, a esta gente indecisa se le suele llamar “independientes”, un eufemismo bastante claro.

Sin embargo, recordando las diferentes elecciones generales en España, se suele creer que las elecciones se ganan en el centro, es decir, en ese mundo de la nada que reside entre derecha e izquierda, en el cual tanto el Partido Popular como el Partido Socialista deben centrarse para ganar. En las últimas elecciones algunos se percataron de que la izquierda no gana las elecciones en el centro: se decía que si se abstienen muchos de la izquierda es cuando gana la derecha. Por lo tanto la izquierda solo gana cuando es más izquierda. Y digo yo ¿quién es esa izquierda que se abstiene o esta indecisa tanto en España como en Estados Unidos ante las elecciones? Los medios españoles no dudan en calificar de “clase trabajadora” en el caso norteamericano, pero cuando se habla del caso español se le llama “izquierda exquisita o exigente”, como si fueran los intelectuales los que se abstienen.

Es evidente que la clase trabajadora estadounidense no esta indecisa entre Obama o McCain, esta indecisa entre votar a Obama o quedarse en casa, exactamente igual que la clase trabajadora española el pasado 9 de marzo, que tuvo que elegir entre votar a Zapatero o quedarse en casa.


Mario Soares y la izquierda europea

9 Octubre 2008

Dijo Ambrose Bierce que citar a alguien es repetir erróneamente sus palabras. Como yo no quiero cometer errores les voy a adjuntar íntegramente un artículo firmado por el ex-primer ministro y ex-presidente de la República Portuguesa por el Partido Socialista, Mario Soares, porque las comparto en su totalidad:

La identidad extraviada de la izquierda europea

En el mundo complejo y contradictorio del primer decenio del siglo XXI la izquierda política y social europea parece estar a la deriva.

El colapso del comunismo, identificado con el totalitarismo ­gulags, violaciones de derechos humanos, atraso económico y tecnológico, etcétera­ creó un vacío que fue ocupado por la ideología neoliberal.

Esta, insensiblemente, colonizó a Europa, tanto a los gobiernos presididos por socialistas, laboristas o socialdemócratas como a los demócratas cristianos, algunos convertidos en populares; es decir, a las dos familias políticas que históricamente construyeron Europa, desde el Tratado de Roma de 1957 hasta el impasse en que hoy se encuentra. Esta colonización desacreditó a socialistas y socialcristianos, quienes habían sido los responsables de los progresos de las sociedades de bienestar europeas durante cuatro décadas. Las distinciones entre izquierda y derecha se esfumaron y abrieron camino a las políticas neoliberales conservadoras, particularmente en el plano social, recortando algunas de las conquistas políticas y sociales que caracterizaron al modelo europeo de posguerra.

El descrédito de la política ­y de los políticos sin convicciones firmes­, la utilización generalizada del marketing político y el advenimiento de las democracias mediatizadas al servicio de intereses económicos, restaron representatividad al Parlamento, disminuyeron el peso de los partidos políticos ­como si no contaran las diferencias entre ellos­ y debilitaron el movimiento sindical, dejando paso al populismo (que ya en la antigua Grecia significaba tiranía).

Afortunadamente el neoliberalismo, como ideología global, también está en decadencia, particularmente en América del Norte, como lo demuestra el desprestigio de la Administración de George W. Bush.

Al mismo tiempo, el fenómeno de la mala reputación de la política y de los partidos se comprueba en toda Europa, donde el economicismo manda y el dinero es rey.

La solidaridad es un valor escasamente cotizado en sociedades extremadamente individualistas, sin ética ni principios, en las que cada uno se las arregla como puede. La izquierda tradicional y la nueva izquierda navegan sin rumbo claro, sobre todo en términos europeos.

Lo que sucede en Francia, donde el presidente Nicolas Sarkozy pesca en aguas socialistas al compás de políticas erráticas y populistas, es verdaderamente una vergüenza. Y es, simultáneamente, un síntoma de lo que puede suceder en nuestros países si sobrevienen, como espero, nuevos vientos de justicia, racionalidad y progreso.

Recientemente el semanario francés Le Nouvel Observateur se preguntaba, a propósito de un libro de Bernard-Henry Lévy, “¿Es posible aún ser de izquierda?” y continuaba: “¿Todavía tienen sentido las diferenciaciones ideológicas?”

Me atrevo a responder que tienen hoy más sentido que nunca. Según mi punto de vista ser de izquierda, para un europeo, no sólo es tener un pasado coherente, antifascista, anticolonialista; es también estar a favor de una democracia económica y social (no de una “democracia liberal”); es luchar contra las desigualdades sociales, ser partidario de una Europa política y social capaz de ser solidaria con todos sus integrantes y con todas las regiones del mundo donde se sufre. Es apoyar las grandes causas de la defensa del ambiente, de los derechos humanos y de la igualdad de todos los seres humanos independientemente de sexo, opción sexual, raza, religión o condición social; es defender la primacía de la política sobre la economía y de la ética contra la mezcla explosiva de los negocios y la política, es ser tolerante y aceptar a quienes son diferentes a nosotros, el multiculturalismo y el laicismo, o sea la separación del Estado y las iglesias; es identificarse con un sistema capaz de corregir las desigualdades, con un Estado de Derecho y un Estado intervencionista particularmente en las esferas de la salud, la justicia, la enseñanza y el conocimiento y la lucha contra la explotación de los menores.

No me parecen diferencias de poco monto.

Inter Press Service.


Nicolás Redondo

10 Junio 2008

Recojo unos extractos de la entrevista que le ha hecho Pedro Gorospe a Nicolás Redondo, ex-Secretario General de UGT, en El País, con las que estoy totalmente de acuerdo:

Ahora los sindicatos se enfrentan a un hiperliberalismo. Los sindicatos, la izquierda y el socialismo se enfrentan a graves problemas como la crisis alimentaria, la globalización, y el achatamiento del Estado del bienestar en los países más desarrollados. El capitalismo se ha internacionalizado y la izquierda europea no está a la altura de las circunstancias, tampoco el sindicalismo internacional.

P. ¿Qué piensa ahora cuando lee que casi la mitad de los asalariados no llegan a los mil euros?

R. Mucha pena. Aquí, como se achate más el Estado del bienestar, va a ser un caos. Y eso es más injusto después de unos años de impresionantes beneficios en la mayoría de las empresas. No se ha repartido bien.

P. ¿Casa esa situación con el debate para bajar la fiscalidad?

R. Yo he sido partidario de una fiscalidad progresiva. Es la manera de tener un Estado fuerte que tutele las prestaciones sociales. Sin ingresos tributarios no hay Estado del bienestar.