¿Tiene usted algún bisabuelo con apellido en castellano que le legó esa indeseable mácula en su identidad? ¿Cree que portar un apellido escrito en castellano le excluye socialmente en el País Vasco? ¿Pasa usted vergüenza cada vez que tiene que decir su apellido escrito en castellano?
No se preocupe, la Mancomunidad de las Encartaciones le resuelve el problema en cómodos pasos. Junte un certificado de empadronamiento, una partida de nacimiento, una fotocopia del DNI y el libro de familia y acuda al Juzgado de Paz, para que en un santiamén le cambien su apellido al euskera. En un ti-ta el nacionalismo le habrá borrado su falsa identidad. Le habrá hecho ver la luz y alcanzar la felicidad.
No lo olvide, con el nacionalismo, usted también puede dejar de parecer español.
¿Parece broma? Pues la realidad supera la ficción…
El Partido Socialista de Euskadi-Euskadi Ezkerra viene celebrando su periodo congresual por el que esta renovando sus direcciones, tanto a nivel general, como provincial y local. Hace dos semanas celebramos el VI Congreso del PSE-EE, este último fin de semana hemos celebrado el VI Congreso vizcaíno y dentro de algún tiempo celebraremos la Asamblea ordinaria por la cual se renuevan los cargos de la Agrupación Socialista de Zalla y todas las demás agrupaciones locales.
Los que sigan este blog ya sabrán que a mí me gusta compartir alguna que otra impresión de estos casos, por breve y peregrina que esta sea, ya que citando a Marco Aurelio en sus Meditaciones “Haga o diga uno lo que sea, preciso es que yo sea bueno. Haga o diga uno lo que sea, preciso es que yo sea esmeralda y tenga mi propio color”.
En primer lugar me gustaría advertir que no me satisface demasiado el formato que se emplea para estos casos, excesivamente cerrados y que presentan escasas oportunidades para que el militante comparta impresiones en el único momento en que se reúne todo el partido. Tampoco hay elecciones primarias, ni ningún formato de debate amplio que pueda garantizar la importancia que la militancia política debe tener para la sociedad. Y no es que no lo haya en el PSE-EE, es que no lo hay en ningún partido.
Partiendo de esta base, diré que la actual dirección, en sus distintos niveles, se presentaba a revalidar la confianza de la militancia con unos resultados incuestionables. Tenemos la mayor representación en el Parlamento de toda la historia vasca y ejercemos el Gobierno de la Comunidad. Además, el PSE-EE ha conseguido en algunos procesos electorales superar o igualar a la primera fuerza de Euskadi. Estos datos son incontestables y, aunque uno siempre pueda ser quisquilloso, la realidad es que son argumentos de peso esgrimidos por la dirección. No habría porqué temer falta de unidad en un Congreso cuando se habla con estos datos en la mano.
Sin embargo, el resultado del Congreso me dejó cierto regusto amargo y me explico. Que Patxi López no tenga contrincante interno en estos momentos parece lógico, incluso que José Antonio Pastor no lo tenga, también puede parecer lógico. Pero que sean elegidos con el 97% de los votos de los militantes me parece excesivo, no por que sea equivocado, sino por innecesario.
Situémonos en un caso hipotético. Si en el día de mañana la evolución histórica de Euskadi demuestra que estamos equivocados, que todo lo que estamos haciendo es erróneo y que la actual dirección no ha acertado en la gestión ¿Quién enmendará el error si el 97% del partido lo ha avalado en un Congreso? Son preguntas que uno se hace.
Respecto al futuro del partido, pues lo que a mí personalmente me gustaría es que se hiciera un mayor esfuerzo por marcar con mas intensidad nuestras posiciones en el debate ideológico con respecto a la derecha, siendo bastante mas ambiciosos de lo que hoy somos. Me gustaría que el Partido Socialista dejara bien claro a los ciudadanos qué significa ser de izquierda, de la izquierda reformista y todo lo pragmática que haga falta, pero de la izquierda. Me gustaría un partido mas rebelde, más iconoclasta, más laico, más ambicioso, con mayor visión de un país en su conjunto, asumiendo desde el socialismo toda su pluralidad sociológica y territorial. Y sobretodo, que seamos capaces de llevar a Euskadi a una situación en la que los vascos superemos esas tutelas históricas que tanto nos aburren, que seamos una sociedad mucho mas abierta. Yo en la televisión quiero ver a los consejeros de Trabajo, Economía o Cultura, no al de Interior.
Creo que el Partido Socialista es el único partido que puede ser muy útil a la sociedad en ese sentido y espero que así sea. En todo caso, yo aquí solo trazo mis colores.
Los vascos de mi generación quizás tuvieran la oportunidad en su infancia de hacer con la escuela algún viaje al Parlamento Vasco o la Casa de Juntas de Guernica para conocer los lugares donde se suponía que estábamos representados los vascos. Yo recuerdo esos viajes, esos lugares y recuerdo aquellos retratos en los que aparecía el lehendakari Ardanza con aquellas gafas de pasta de la época.
Si los vascos respetamos estos símbolos, lo hacemos bajo la creencia labrada en la memoria de la represión franquista, de que evidencian valores comunes que nos convierten en una Comunidad de individuos libres e iguales que aspiran a vivir en su tierra con bienestar. Unos hablaron, otros escribieron y muchos lucharon por establecerla pero solo a través de la conjunción de experiencias divergentes podría hablarse de una auténtica comunidad vasca.
Yo ya era vasco antes de ser socialista. Mi ideología la voy construyendo con lo que vivo y con la reflexión utópica que soy capaz de construir en mí día a día. Pero mis raíces y mi memoria están intrincadas en lo más profundo de este país y no puedo consentir que nadie se haga dueño de la interpretación de esos sentimientos solo porque no milito en su partido o porque no pienso que más allá del Ebro habite el diablo.
Si es el hecho accidental de haber nacido vizcaíno lo que me da la condición de vasco, no es nada accidental que yo decidiera ser socialista donde mas falta hace serlo. Pero también, si la reflexión ideológica que uno hace le lleva a una determinada tendencia, no es para imponer ningún modelo cerrado a nadie sobre nada, sino para saber sobre qué punto de partida uno establece la visión política de la sociedad en la que vive. No encuentro mejor sitio para aprender esa lección que Euskadi, un lugar donde escasea tanta libertad como abundan quienes dicen defenderla.
Cuando de pequeño veía el retrato de Ardanza quizás no supiera lo que significaba realmente, pero con el tiempo uno lo considera parte de su memoria y por tanto, también lo considero mi lehendakari, como lo fue Ibarretxe, a su manera. Y siendo consciente de la irrelevancia de mis palabras, les seré tan sincero como lo he sido con la gente que me lo ha preguntado: no me gusta que el primer Gobierno socialista de Euskadi dependa para gobernar del PP y menos en medio de una crisis económica de estas características, cuando más necesitados estamos de la izquierda. Pero lo mismo que digo esto, digo que Patxi López es dos veces mi lehendakari. Una por el hecho de serlo y otra por llamarse socialista.
Quizás cada cual encuentre cada día más motivos para ahondar en la defensa de sus convicciones ideológicas, aunque sería bueno que eso se hiciera sin el sectarismo propio o ajeno de quien concibe la política como una labor de combate destructivo o impositivo. Esa virtud depende de la magnanimidad de grandes hombres y mujeres, que deseen hacer desaparecer la animosidad en el seno de la tierra vasca, y espero que el lehendakari esté entre ellos. Quizás así consigamos que en el futuro algún joven nacionalista recuerde con respeto el retrato del lehendakari López.
La comarca de Las Encartaciones es la comarca más rural de Vizcaya, como muchos sabrán. Para mí es la comarca más bonita, con más idiosincrasia, más olvidada y peor gobernada de todas las vizcaínas.
Zascandileando por Internet he decidido hacerles una relación de todos los municipios (actuales) que componen la comarca, adjuntando su número de habitantes (de mayor a menor), el porcentaje de voto socialista en las pasadas autonómicas del domingo y el número de concejales socialistas en cada localidad.
Les dejo a ustedes que comenten si quieren y ya diré yo algo.
Les dejo con un cantar vizcaíno para que se ambienten.
Hoy se ha clausurado la Conferencia Política que debía ratificar el programa electoral del PSE-EE a las próximas elecciones autonómicas del 1 de marzo.
El acto ha comenzado con la bienvenida del presidente y alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez. Después han presentado los ponentes cada parte del programa y se ha votado por los delegados, resultando aprobado. Han intervenido Rafaela Romero, presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa; Mikel Torres, alcalde de Portugalete; Oscar Rodríguez, diputado por Álava en el Parlamento; Gemma Zabaleta, diputada por Guipúzcoa en el Parlamento (interesante intervención sobre políticas sociales) e Isabel Celaá, diputada por Vizcaya en el Parlamento.
Hemos tenido la oportunidad después de escuchar unas breves palabras de Isabel Allende, como hija del presidente chileno pero también como socialista vinculada históricamente al socialismo vasco.
Después han subido un grupo de ciudadanos que estiman conveniente el cambio de Gobierno en Euskadi. Eran una estudiante de derecho de 20 años, que ha expresado algunas de las importantes inquietudes de los jóvenes; un vecino de Otxarkoaga que ha defendido a los trabajadores como los de su barrio que sufren especialmente el azote de la crisis; una eibarresa euskaldun que ha defendido el papel de la mujer y la necesidad de cumplir la ley de dependencia; y un profesor de ikastola que ha abogado por unos servicios públicos fuertes, de calidad y una política educativa y lingüística justa y equilibrada. Han subido al final dos ciudadanos que han presentado un video de la Red por el cambio.
Al final del acto se ha producido la intervención del secretario general y candidato a Lehendakari, Patxi López. Me ha gustado que recordara que gran parte de la autonomía vasca es obra del socialismo vasco. Ha recordado que fue Indalecio Prietoquien propició el primer Estatuto de 1936; que fueRamón Rubialel que desarrolló gran parte de la autonomía vasca en la transición democrática; que fue un socialista llamadoJosé Manuel Freire quien impulsó Osakidetza; que fue un socialista el primero en crear una ley de políticas públicas de vivienda,José Antonio Maturana; que fue un socialista, Enrique Antolín, el que impulsó el metro de Bilbao y que fueron dos socialistas los que ordenaron el sistema educativo vasco, José Ramón Rekalde y Fernando Buesa.
Creo que ha sido un recordatorio muy oportuno para que los ciudadanos distingan las prioridades de unos y de otros.
Hoy y mañana se celebra en Bilbao, en el Palacio Euskalduna, la Conferencia Política del PSE-EE que tiene que ratificar el texto que se haya debatido previamente como Programa Electoral a las Elecciones Autonómicas del próximo 1 de marzo.
Yo he acudido a la misma como representante delegado por el Comité Local de la Agrupación Socialista de Zalla junto con mi compañera Paqui García. El día de hoy ha comenzado con la bienvenida del Secretario de Organización y la elección de la mesa que presidía Tontxu Rodríguez, alcalde de Barakaldo.
Después debían constituirse las ponencias que iban a debatir las enmiendas al texto de las agrupaciones locales. En el impasse que ha durado ese cambio he tenido la oportunidad de conocer y disfrutar del pensamiento de Ildefonso Martínez de la Fuente, compañero librepensador entre lo utópico y lo humano, entre lo radical y lo intelectual. Por cierto, que quede claro que es un solo apellido (compuesto) y que su apellido es vizcaíno y no alavés.
Después he accedido a mi ponencia, la numero 1, que se llamaba “Las elecciones del cambio“. En la parte del hall del Euskalduna habían colocado unos ordenadores para que pudiéramos escribir en los blogs (supongo). Pero como mi compañera Paqui todavía estaba en su ponencia (la 3) y hacía buen tiempo, me he ido a comer unos pinchos y a leer el periódico. Hasta la hora de comer.
Hemos compartido mesa y mantel con los compañeros de las agrupaciones de Orio, Legazpi y Vergara. He compartido conversación con un compañero de Vergara que me contaba algunas dificultades que tuvo con su familia, por ser esta de tradición nacionalista, cuando decidió abrazar el socialismo a través de su trabajo y su sindicación a la UGT. He notado cierto brillo en sus ojos cuando lo contaba. Recordaba yo que fue algo parecida la procedencia de Tomás Meabe, que rompió con Sabino Arana y con su familia por el socialismo. ¡Que poco han cambiado las cosas y cuanto tienen que cambiar!
Después he asistido a la mesa redonda entre Joaquín Almunia, Cristina Garmendia, Eneko Landaburu e Iñaki López Gandasegi (presidente de Aernnova) titulada “Euskadi en España y Europa” en la que se ha venido a certificar la necesidad de apostar fuertemente por el desarrollo tecnológico dentro de la economía y que para ello es necesario tender buenas relaciones dentro de España y de Europa. Debo reconocer que el formato ha sido algo rígido, puesto que los ponentes han expresado su visión en forma de monólogo sin que pudiéramos ver gran debate, ni pudiéramos participar los militantes (supongo que habría poco tiempo). Despues han subido a la “mesa” redonda cinco periodistas moderados por la presentadora de ETB, Sonia Hernando, con la participación de Alberto Surio, Luis Azpiolea, Joseba Arruti y Marisa Guerrero en una conferencia llamada “Los problemas y desafíos de la sociedad vasca“. Este debate ha sido menos rígido y algo más profundo.
Aun así, me he quedado con algunas ideas planteadas, como son la necesidad de recuperar el protagonismo del socialismo y de más socialismo como exponente de desarrollo y solidaridad y además, he entendido que esto debe ir acompañado de una mayor implicación en la construcción europea en beneficio de un sistema económico más armónico y justo. Se ha planteado, a su vez, que el PSE-EE ha sido el único partido en la historia vasca verdaderamente coherente frente al terrorismo y que ha defendido siempre la identidad de la autonomía vasca como un modo de integración y convivencia.
"Aléjate de los que viven del patriotismo de los demás." Constancio C. Vigil
Esto es lo que dijo ayer el candidato del Partido Nacionalista (o de alguna parte de él) a la Lehendakaritza, Juan José Ibarretxe. No es que los vascos estemos poco acostumbrados a perlas provenientes del Partido Nacionalista, ya que hemos desarrollado un aguante digno de mejor causa, pero esta del candidato evidencia muchas cosas sobre el comportamiento y la razón de ser del Partido Nacionalista Vasco.
Parece que viene el PNV intentando reeditar los frentes entre vascos, como el “auténtico patriota” que disfruta viendo a su país inmerso en un enfrentamiento eterno, con la única finalidad de mantenerse en el poder. Pero no seamos tan duros. Dentro del imaginario colectivo del peneuvismo no se piensa en un enfrentamiento entre vascos; es un enfrentamiento entre vascos y otros que son enemigos de los vascos, llamémosles españoles que se dicen vascos. Enemigos de la nación, por lo tanto enemigos del Partido. Habría que preguntarle a Ibarretxe si se refiere a la identidad vasca o a la identidad del PNV. Me atrevo a anticipar su respuesta: ¿Acaso no son lo mismo?
La alternancia en el Gobierno el próximo 1 de marzo demostraría lo contrario. Pero como el Partido Socialista de Euskadi no está por la labor de caer en la misma contumacia de perpetuar esta absurda disputa, a Ibarretxe le cojea el mensaje. Digamos que le falta un alter ego. Un Mayor Oreja hecho a su medida.
Y como Patxi López no le baila el agua, nos dicen a los socialistas que no tenemos ideas. Y eso hay que reconocérselo. No tenemos las ideas que vienen enfangando a Euskadi en el mismo lío desde hace treinta años. Esas ideas ni las tenemos, ni las hemos querido tener nunca. Porque las ideas socialistas son de la gente, de toda la gente que quiere dignidad, tengan o no identidad nacional. Con o sin identidad todos somos algo: somos ciudadanos, somos personas y solo seremos vascos dignos (todos) el día que esa primera condición sea respetada. Huelga decir que ni Ibarretxe, ni sus palabras, ayudan a ello.
por Josu Montalbán (transcripción de intervención pública) .
Aunque posteriormente intentaré hacer un recorrido a través del tiempo para explicar la evolución del PSE y cómo ha llegado a nuestros días tras una buena hilera de vicisitudes, prefiero iniciar esta charla-coloquio-debate mostrándoos cuál es mi estado de ánimo ante las próximas Elecciones Vascas, que no es demasiado diferente del que tienen la mayoría de los compañeros socialistas vascos y buena parte de los ciudadanos de Euskadi.
Las encuestas que hace periódicamente la Universidad del País Vasco, el Gobierno Vasco y otras instituciones son contundentes a favor del PSE. Desde la llegada de la democracia a Euskadi el PSE nunca ha afrontado unas elecciones con tanto optimismo y con tantas posibilidades de éxito.
Creo que lo que define mi estado de ánimo es una especie de entusiasmo apasionado, basado en una confianza firme y bien fundamentada. He dicho “entusiasmo” en su acepción más clásica, aquella que decía que los entusiastas eran personas que tenían un dios dentro y que, guiados por su poder y su sabiduría era capaz de trasformar lo que le rodeaba. El entusiasmo otorga a quien lo tiene una fuerza especial que le lleva no solo a creer en sí mismo sino a creer también en la posibilidad de hacer mejor las cosas.
Pero he hablado de un entusiasmo apasionado, es decir entregado a una misión importante. Esta entrega procede del largo tiempo de espera tras años y años en los que los socialistas vascos hemos aportado lo mejor que teníamos aunque en unas condiciones realmente difíciles.
En 1984 Bilbao era una ciudad fea y gris. La crisis industrial hacía estragos en la cuenca del Nervión destruyendo empresas y puestos de trabajo a una velocidad que estaba dejando a Vizcaya exhausta. Un año después de padecer las graves inundaciones, Bilbao asistió a los enfrentamientos entre la Policía y los trabajadores de los astilleros Euskalduna.
Eran tiempos en los que el Athletic ganaba la Liga. Eran otros tiempos.
La palabra “patria” proviene del latín pater (padre). La patria sería algo así como el país de tus padres, de tus antepasados.
Es un término que en sí mismo no entiende necesariamente de banderas, ni de fronteras. Es un concepto totalmente personal que pretende enlazar a unas generaciones con las anteriores. A cada hombre o mujer con su pasado.
En Bilbao, tal día como hoy hace 24 años, nací yo.
Resumen del reportaje “Encartados” de Jose Antonio Labordeta.