Ramón Jáuregui

19 Abril 2009

Habrán notado que llevo bastante tiempo sin actualizar el blog, pero es que estoy intentando cambiar el formato y hasta que no lo consiguiera no quería escribir nada, pero como estoy tardando mas de lo estrictamente necesario, no quería dejar pasar la oportunidad para opinar sobre una cuestión que me parece capital.

En este blog yo he opinado en mas de una ocasión, brevemente, sobre la situación de los jóvenes actuales y he defendido a mi generación por haber crecido en unas circunstancias inéditas en nuestra historia, en contra del criterio de nuestros mayores que en la mayoría de los casos son muy críticos con nosotros, a veces con razón.

Pero el defender a la gente de tu generación, el mundo al que perteneces, no es óbice para despreciar todo el bagaje intelectual que atesoran nuestros padres, personas que cualquier ser racional encontraría como perfectamente útiles a la altura de la cincuentena de años que han vivido, sobretodo por encontrarse en la culminación de su carrera.

Por eso quiero reivindicar a la persona de Ramón Jáuregui. Porque creo que el Partido Socialista ha minusvalorado la importancia de políticos como Jáuregui o Manuel Marín (por decir dos que me vienen a la memoria) y la credibilidad que aportan al partido. Políticos de una talla intelectual y una honestidad ideológica y política que no es fácil igualar. Se esté o no de acuerdo con ellos, creo que es un extremo que nadie podrá negarme.

Creo que la juventud y la vejez no aportan cualidades, ni calidades en sí mismas. Creo también que el Partido Socialista no puede permitirse el lujo de prescindir de estas personas en la política nacional, porque las necesitamos tanto como necesitamos a los jovenes.


La nacionalización de la fe

8 Febrero 2009

Propaganda franquista

El otro día los ciudadanos españoles tuvimos el privilegio y el placer de ser obsequiados con la visita a nuestro país del cardenal-secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, para reconstruir las relaciones entre la Iglesia y el Vaticano con el Gobierno español.

Este hombre fue recibido por el presidente del Gobierno y por el Jefe del Estado con los honores que corresponden a un jefe de Gobierno extranjero que visita nuestro país, salvo por un pequeño detalle que a nadie parece molestar: que nuestro jefe de Estado, Juan Carlos de Borbón, inclinara la cerviz besando el anillo episcopal del visitante en señal de sumisión.

Como criticar a la Iglesia y a la monarquía ya no se estila porque te brinda un tamiz rojo que no es deseable para cualquier cristiano decente, voy a intentar darle un barniz intelectual independiente mas adecuado a las formas de comportamiento que están de moda, a riesgo de recibir anatemas celestiales y terrenales.

Desgraciado país el nuestro que desde que Recaredo hiciera católicos a todos los hispanos, ya fueran godos o romanos, y nos pusiera al servicio de Dios, hemos tenido la costumbre de servir antes a las alturas evanescentes que a las bajezas reales visibles en cualquier rincón y tiempo de la historia de nuestro país.

Los sarracenos nos invadieron y tuvimos la necesidad de matar moros con la ayuda del apóstol Santiago, que cerró España a tal punto que nuestros monarcas fueron obsequiados con el título de católicos. Benditos honores nos concedió la Iglesia. Metidos en mil y una guerras atizadas desde los púlpitos con la misma insidia con la que se dominaba a los reyes para que soldados españoles, campesinos muertos de hambre la mayoría, derramaran su sangre por media Europa o ardieran en las hogueras de la Inquisición por librepensantes, homosexuales o mujeres liberales acusadas de brujería.

No fue España el único país donde esto ocurrió, pero si el único que se ha considerado durante mucho tiempo la reserva espiritual de occidente. Otros países decidieron andar su propio camino. Los príncipes del norte de Europa decidieron hacerse luteranos y aplicar el cujus regio, hujus religio (cada príncipe su religión) mientras nosotros les combatíamos por todos los frentes. Combatimos a la Inglaterra isabelina y protestante, a los turcos, a los calvinistas holandeses, a los reformadores alemanes, mientras ellos enriquecían sus países requisando las propiedades de la Iglesia y poniéndolas al servicio de su Estado. La misma Francia vio su momento de mayor expansión bajo el gobierno del cardenal Richelieu, que no tuvo ningún reparo en aliarse con los luteranos suecos si eso servía a los intereses hegemónicos de Francia. Los españoles hicimos el camino contrario, poniendo este país al servicio de la Iglesia. Viendo donde están los luteranos y donde estamos los católicos, huelga hacer cualquier análisis.

Los vascos no somos en esto muy diferentes, diría que hemos sido incluso peores. Mientras en el resto de España penetraban ideas republicanas y socialistas, los vascos inventamos una de las ideologías más aberrantes de la Historia Contemporánea: el carlismo. Una mezcla de integrismo religioso, monarquismo absolutista y foralismo feudalizante (del que nació el nacionalismo vasco). Este hecho derivó en el siglo XIX en tres guerras que fueron un foco de inestabilidad constante y un impedimento para el progreso de España. No hay que ser un experto para recordar donde acabaron los carlistas: al servicio de Franco. Sobra recordar que Franco fue un señor golpista que arruinó a España de la mano de curas bondadosos.

Así que después de tanto servicio a Dios y a la Iglesia creo que no es extraño que nadie diga nada porque nuestro monarca haga reverencias a los cardenales, lo que sí es sorprendente es que el presidente del Gobierno (socialista) no decida ampliar los poderes del Estado en aquellos sectores en los que la Iglesia tiene mayor control, como es la educación, rompiendo amarras con tutelas históricas que España no necesita y los ciudadanos españoles aún menos.

Habrá que decir que todos los papistas españoles están al servicio de un poder extranjero, cuya finalidad es socavar constantemente la autoridad del Estado y la democracia. Así que va siendo hora de poner la fe al servicio de los españoles (si es que la necesitan, que yo creo que no) y no al contrario como hasta ahora.


¿Cortarle la cabeza al Rey?

30 Octubre 2008

Durante mucho tiempo a los ciudadanos españoles se nos ha dicho que la monarquía y sus miembros eran personas que estaban por encima del debate político, que su misión era la de representar simbólicamente la unidad histórica del Estado, promover la concordia y la fraternidad entre españoles en virtud a los valores supremos expresados en la Constitución Española de 1978 que ellos mismos contribuyeron a promulgar.

Comprendo que los miembros de la Casa de Borbón hayan entendido que su papel era ese, y que ese papel les garantizaba como dinastía mantener en su familia la Jefatura del Estado español con carácter hereditario y vitalicio. Comprendo que por ello hayan intentado, y en cierta manera conseguido, que el nombre de su Casa se haya vinculado, en más de una ocasión, con los destinos de toda la nación y sus actividades como beneficiosas a los intereses del pueblo español en virtud a su papel en la transición democrática. Y comprendo finalmente que esa situación les haya reportado la simpatía más o menos general de los ciudadanos.

Ahora bien, la monarquía española es constitucional y la Constitución española es parlamentaria. La soberanía nacional reside en el pueblo español y no en el Rey. El pueblo español legisla a través de las Cortes Generales. Si la señora Sofía de Grecia decide dar su opinión política sobre asuntos que son debatidos por las fuerzas políticas en el Congreso y toma partido por ideas conservadoras, está violentando la Constitución, la autoridad de las Cortes Generales y cuestionando la neutralidad política de la Corona. Por tanto, si quiere hacer uso de una libertad de expresión a la que ella misma reconoce no tener derecho, tanto ella como su marido deben abdicar de sus responsabilidades constitucionales.

En caso contrario puede que las personas como yo, socialistas y/o republicanos, asumamos que la utilidad constitucional de la monarquía ha terminado y que la evolución histórica de España hace más necesario que nunca hacer plena la soberanía del pueblo español, como han hecho otras naciones.

En la primera mitad del siglo XVII, Carlos I de Inglaterra disolvió la Cámara de los Comunes y gobernó durante un tiempo sin el Parlamento. Cuando quiso legitimar una subida de impuestos, convocó de nuevo al Parlamento y se desató el conflicto. Realistas contra parlamentarios se convocaron a una guerra civil que terminó con el rey Carlos I decapitado e Inglaterra como una república parlamentaria (Commonwealth of England). Con este recuerdo y tras vivir la Revolución norteamericana y asistir a la Revolución francesa, la monarquía absoluta británica asumió que, o se reformaba o moriría. Ni que decir tiene como terminó Luís XVI de Francia tras intentar limitar la función de los Estados Generales franceses: igualmente decapitado.

En España, sin embargo, cuando en el seno de la Guerra de la Independencia se reunieron las Cortes Generales en Cádiz y decidieron asumir la soberanía del pueblo español, el rey Fernando VII decidió que ese no era el camino y reprimió todo intento por hacer de España un estado constitucional. Fernando VII hubiese sido un candidato perfecto para subir al patíbulo y enseñarle al pueblo español de que color era su sangre. Pero no fue así, Fernando murió en su cama del Palacio Real de la Granja y los españoles defensores de la libertad en el exilio.

Tras muchos padecimientos, tras bastantes luchas por la democracia y la libertad de todos los españoles, solo el errático devenir de la historia española ha querido que sea la Casa de Borbón la que rija hoy la Jefatura del Estado. Pero yo, que soy un joven ciudadano que no vivió la transición, ni la guerra civil, ni la dictadura, ni la república, recomendaría a la Casa de Borbón que sea cuidadosa con las cosas que dice, porque podemos valorar los meritos del padre, pero no conocemos cuales son los del hijo. Y si en algún momento el pueblo debiera cumplir sus plenos poderes con la democracia, espero no le tiemble el pulso para “cortarle el pescuezo” al Rey.


¿A quien vota la clase trabajadora?

16 Octubre 2008

Viendo algunos comentarios sobre el debate electoral que celebraron ayer los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Obama y McCain, me han sorprendido algunas referencias y algunos análisis comparándolos con lo que se hacen respecto a España.

Actualmente se dice que ambos candidatos norteamericanos deben tratar de buscar el voto de la clase trabajadora de algunos estados claves como creo que es Ohio y algún otro. Todos los medios españoles utilizan sin ningún reparo la referencia a la “clase trabajadora” para referirse a los “indecisos” que no saben si votar a Obama o hacerlo por McCain, aun cuando nadie dice los motivos por los cuales es especialmente la clase trabajadora norteamericana la que no sabe a quien votar, lo cual dice mucho en contra del sistema electoral estadounidense. Allí, en los Estados Unidos, a esta gente indecisa se le suele llamar “independientes”, un eufemismo bastante claro.

Sin embargo, recordando las diferentes elecciones generales en España, se suele creer que las elecciones se ganan en el centro, es decir, en ese mundo de la nada que reside entre derecha e izquierda, en el cual tanto el Partido Popular como el Partido Socialista deben centrarse para ganar. En las últimas elecciones algunos se percataron de que la izquierda no gana las elecciones en el centro: se decía que si se abstienen muchos de la izquierda es cuando gana la derecha. Por lo tanto la izquierda solo gana cuando es más izquierda. Y digo yo ¿quién es esa izquierda que se abstiene o esta indecisa tanto en España como en Estados Unidos ante las elecciones? Los medios españoles no dudan en calificar de “clase trabajadora” en el caso norteamericano, pero cuando se habla del caso español se le llama “izquierda exquisita o exigente”, como si fueran los intelectuales los que se abstienen.

Es evidente que la clase trabajadora estadounidense no esta indecisa entre Obama o McCain, esta indecisa entre votar a Obama o quedarse en casa, exactamente igual que la clase trabajadora española el pasado 9 de marzo, que tuvo que elegir entre votar a Zapatero o quedarse en casa.


España: política y fútbol

23 Junio 2008

El otro día me acerque hasta Aranguren para llevar a mi abuela a la peluquería. Cuando volvía con el coche por el barrio del Baular se bajaron las barreras del paso a nivel de Lusa y nos tocó esperar (estaban pintando las rayas de la calzada y no podíamos girar a la calle Aya Goñi). Allí estaba yo metido en el coche, asado de calor y escuchando una canción de Luz Casal, cuando veo pasar al otro lado de la calle a un joven que caminaba dirección al centro del pueblo. La cuestión es que el joven cubría su torso con una elástica roja y gualda donde se leía la palabra “Torres”. Les tengo que reconocer que lo primero que pensé es “que hostias le van a dar”, pero desconozco la suerte que corrió aquel ciudadano. Lo que sí sé es que la audiencia que el partido de ayer (entre las selecciones nacionales de fútbol de España e Italia que celebraron en Viena) generó en Euskadi llegó al 60%, con 650.000 vascos prendados al televisor. Ósea que ese muchacho no estaba muy solo. Estaría bien que los nacionalistas expliquen porqué los vascos seguimos con tanto interés a una selección “extranjera”.

Yo no soy muy aficionado al fútbol, solo suelo ver los mundiales o eurcopas porque duran poquito y se siguen fácilmente. Además siempre tienen un cierto componente nacionalista que le da cierta salsa política y emocional al asunto. El fútbol siempre se ha mezclado con la política, y sino que se lo pregunten a los ex jugadores de la Hungría comunista o a los de la Austria invadida por los nazis.

Por ello, estoy de acuerdo con quien dice que el fútbol se ha convertido en el “pan y circo” con el que se entretiene a la plebe y se nos distrae de otras cuestiones más importantes. Pero en el caso español la cosa ha cobrado tintes un tanto extravagantes. Entre los nacionalistas separatistas que desean que España sea humillada a toda costa, parte de la izquierda que ve en toda muestra de españolismo un sinónimo de adhesión al capitalismo, al franquismo, a la monarquía o vaya usted a saber qué y los nacionalistas españoles que hacen de las posibilidades de la selección un ejercicio lleno de euforia incontrolada e irracional, consiguen de vez en cuando tapar la sana ilusión de los ciudadanos españoles con su deporte.

Creo sinceramente que la mayoría de la gente se lo toma de forma diferente, simplemente porque quieren que la selección de su país gane en un juego bonito y entretenido. Así que yo me quedo con la ilusión de la gente, porque lo pasé bien viendo a la selección de mi país y me lo pasaré mejor si gana el campeonato.

Próxima cita, el jueves a las 20:45 contra Rusia.


Spain is not different

16 Junio 2008

Siempre me ha molestado la expresión manida de que España es diferente, que lo que es normal o posible social, económica y políticamente en otros países, en este es imposible por la historia, la cultura y la tradición política, social, económica y religiosa que nos ha alumbrado durante los siglos. Yo creo que es una majadería, una excusa para no tomar las valientes decisiones que el país reclama, que no tienen porque sustanciarse en una acción de gobierno concreta (que también), sino en un cambio de la mentalidad de la gente que hace de este país una país acomplejado respecto a su pasado, a la realidad de su presente y a sus posibilidades de futuro.

Uno de estos casos es el de la configuración del Estado, debate en el cual la mayoría de la gente se ha sentido acomplejada entre los nacionalismos separatistas y el nacionalismo español mas rancio representado por la dictadura. Por ello me gustaría aclarar que movimientos nacionalistas, regionalistas o abiertamente separatistas existen en todos los países de nuestro entorno con más o menos difusión. Veamos unos ejemplos de regiones de otros países con movimientos nacionalistas o regionalistas:

- Francia: Reunión, Mayotte, Nueva Caledonia, Polinesia, Saboya, País Vasco, Occitania, Normandía, Niza, Córcega, Cataluña, Bretaña y Alsacia-Lorena.

- Italia: Valle de Aosta, Veneto, Dos Sicilias (Ausonia), Tirol del Sur, Padania, Sicilia, Cerdeña, Friuli-Venezia Giulia.

- Portugal: Algarve, Azores, Tierra de Miranda y Madeira.

- Polonia: Silesia

- Países Bajos: Frisia

- República Checa: Moravia

- Reino Unido: Cornualles, Irlanda del Norte, Inglaterra, Isla de Man, Gales y Escocia

- Suecia: Escania, Jämtland y Laponia

- Canadá: Alberta, Terranova, Saskatcheuvan, Québec, Nunatsiavut, Canadá Occidental, Columbia Británica y Labrador.

- Estados Unidos: Alaska, California, Estados Confederados del Sur, Puerto Rico, Guam, Islas Marianas, Hawai y Vermont.

Por lo tanto estos movimientos nacionalistas y regionalistas también existen en los países con los cuales nosotros podríamos compararnos, coexistiendo con el concepto de Estado-Nación. Así que señores, Spain is not different.


Congreso Extraordinario del PSE-EE de Bizkaia

15 Junio 2008

Ayer celebramos el Congreso Extraordinario del PSE-EE de Bizkaia que debía estudiar la Ponencia Marco al 37 Congreso Federal del PSOE y las enmiendas de los compañeros de las agrupaciones vizcaínas. Yo acudí junto con Jone, Paqui, Carmen y Goyo como representantes de la Agrupación Socialista de Zalla.

Entre las enmiendas discutidas, me gustaría resaltar una, que si bien fue rechazada por el pleno del Congreso, superó el 20% del voto y por lo tanto será llevada al Congreso Federal por la delegación vizcaína. Fue presentada por la Agrupación Socialista de Durango y, aunque no es lo que yo hubiera presentado sobre el asunto, voté a favor:

“Es innegable que más pronto que tarde, los ciudadanos españoles nos veremos inmersos en el debate de la modificación del Titulo II de la Constitución. Así mismo, tal y como se contempla en el Articulo 168 de la Constitución sumado al equilibrio de fuerzas políticas existentes en la actualidad, dicha modificación necesariamente conlleva una gran acuerdo de Estado que permita el más amplio de los consensos.

Curiosamente, con nuestra actitud, los Socialistas nos hemos convertido en los mayores garantes de la Monarquía Parlamentaria en justo reconocimiento a sus meritos históricos, y al contrario que la derecha, los distintos Gobiernos Socialistas han dotado al Rey y a su Familia de funciones de Embajadores de España.

Pero en el debate de la Democracia del siglo XXI, esa que se debe escribir con mayúsculas, esa que promulga “un ciudadano, un voto” o esa que defiende la igualdad ante la Ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna, los Socialistas no debemos conformarnos con asumir una pequeña reforma constitucional referida al articulo 57 de la Constitución (sucesión de la corona)

Debemos permitir y trasladar a la ciudadanía un debate más amplio que pueda contemplar la revisión de todo el Titulo II.

La vinculación de la figura real con la Jefatura del Estado, de forma vitalicia, hereditaria y con una clara discriminación de genero, sin mediar el mínimo refrendo popular en las urnas choca frontalmente con cualquier concepto democrático donde los poderes del estado residen y emanan en los ciudadanos.

La inviolabilidad de la persona del Rey, no sujeta a responsabilidad, o la lealtad debida al Rey que nos vemos obligados a prometer tampoco puede ser bien entendida por ciudadanos que defendemos la igualdad de los ciudadanos por encima figuras personales, por muy simbólicas que estas puedan ser.

En este tema también estamos llegando al final de un ciclo y desde un punto de vista de izquierdas, se podría reivindicar la instauración de una nueva República.

Pero desde un punto de vista más centrado, reconociendo el valor donde la Monarquía ha cumplido con creces para con el pueblo español, debemos mantenernos equidistantes entre lo reivindicativo y lo heredado.

Por eso nuestra propuesta debe contemplar por un lado el reconocimiento de la permanencia de la figura Real como parte del Patrimonio Cultural de nuestra Nación pero por otro debemos impulsar la lógica renovación de la Jefatura del Estado de forma que periódicamente (por ejemplo cada 7 años), pueda ser refrendado directamente en votación por los ciudadanos.

España continuaría siendo un Reino, y se reconocería los derechos propios de la Familia Real. Pero para la Jefatura del Estado, se haría necesario el refrendo popular.

La Jefatura del Estado con todas sus atribuciones podría recaer en la Figura del futuro Rey como primera opción y siempre y cuando esta obtenga la mayoría mínima necesaria para que se pueda entender como propia del consenso. No es necesario, como ciudadano puede presentarse a presidente según el ya precedente de Simeón de Bulgaria

En caso contrario, supuesto en el que el heredero de la corona no obtuviese dicho refrendo, y tras un periodo de votación similar al de las elecciones generales, la Jefatura del Estado recaería para dicho periodo en aquella persona que obtuviese el mayor apoyo popular.

De esta forma, los socialistas reconocemos el derecho dinástico de la Corona como Embajadores de España formando parte de la Cultura Nacional con el máximo rango posible, y por otro lado, vemos colmadas nuestra máxima aspiración democrática de igualdad de todos los españoles ante la ley.”


Huelga del transporte III

11 Junio 2008

Se ha hablado de que la huelga de transportistas es en realidad un paro patronal porque los camioneros son empresarios, trabajadores autónomos. En el caso de los transportistas hay una realidad bastante variada. No conviene generalizar. Hay propietarios de grandes flotas con camioneros asalariados. Hay camioneros que tienen varios camiones y contratan a otros camioneros. Y hay camioneros que trabajan y viven de su único camión. Desde el punto de vista jurídico da igual que usted tenga muchos camiones que uno: se les considera empresarios, o a lo sumo trabajadores autónomos, que es lo mismo. Pero social y económicamente, ¿son empresarios o trabajadores?

Los que estan de huelga son los últimos, mientras que el resto se aprovecha de su extrema vulnerabilidad. Se dan dos circunstancias concretas que explican esta huelga:

- Al ser empresarios, los transportistas autónomos tienen que competir entre sí para ver quien cobra menos para poder hacer un trabajo. Ofrecen un servicio que se rige por la ley de la oferta y la demanda.

- En este contexto, el alza de los precios del gasoil hace que no les sea rentable trabajar, porque casi todo lo que ganan lo usan para pagar el gasoil.

Podríamos comparar la situación del transportista a la de un comercio, a la de un agricultor, ganadero o pescador. Pequeñas empresas que sufren el efecto de la globalización. Si el precio de la harina se multiplicase y los panaderos tuvieran que dejar de hacer pan porque no les resulta rentable, se quejasen y pidiesen medidas al Gobierno ¿cuál sería nuestra respuesta? ¿qué se jodan, que son empresarios y el mercado es así?

Pues quizás desde el punto de vista jurídico, desde el punto de vista del mercado o desde el punto de vista del Gobierno la respuesta deba ser esa, en el mundo en el que vivimos. Pero yo me niego a darle la misma consideración social a un panadero de barrio, que al dueño de Bimbo; al propietario de una sastrería de pueblo, que al dueño de Zara; a quien tiene un taller de muebles, que al dueño de Ikea. Aunque todos ellos sean empresarios emprendedores, no todos son igual de vulnerables.

Me niego a admitir que un transportista, por el hecho de ser un empresario jurídicamente, no sea socialmente un obrero. Puede haber empresarios pobres y trabajadores ricos. ¿Estamos hablando de burgueses y obreros, de ricos y pobres? Porque yo no he visto a ningún camionero millonario.

PD: ¿Cómo pensamos mantener el sistema de transportes si los camioneros no pueden pagar el gasoil?

Actualización: No se si yo me explico bien, pero Moscas en la sopa explica divinamente lo que yo quiero decir.


Huelga del transporte II

11 Junio 2008

El otro día pretendí, mediante la explicación de mi experiencia personal, explicar que entendía que los transportistas se quejaran de unos precios del petróleo que nos afectan a todos. Pero como parece que yo me explico mal, les voy a enlazar al blog del compañero Luís Solana, que lo hace mejor.


La huelga del transporte

9 Junio 2008

Yo soy hijo de transportista. Mi padre se ha dedicado toda la vida al sector del transporte autónomo. Primero en el sector del mueble, tradicional en esta tierra, y después en el Puerto de Bilbao.

Recuerdo perfectamente cuando era pequeño e iba con mi padre en el camión a Madrid, Asturias, Zaragoza, Valladolid, etc. Entre canciones de Rocío Durcal y bares de carretera, siempre llenos de hombres solitarios. Cuando iba con él a Madrid a buscar muebles, siempre aprovechábamos entre fábrica y fábrica a darnos una escapada al parque de atracciones y a ver los canales como Antena 3 y Telecinco que aún no se veían en Euskadi. Aquellos viajes tenían encanto, porque habitualmente yo solo veía a mi padre los fines de semana. Cuando él llegaba a casa, mis hermanas y yo corríamos a la puerta para ver si nos había traído alguna pijadilla. Siempre caía algo.

La vida de los camioneros es una vida dura, insegura, solitaria y monótona. Uno de los recuerdos que tengo de mi padre es que siempre se quejaba de que tenía muchos gastos con el camión: el gasoil, las averías, los accidentes, etc. Así que comprendo bastante bien los motivos que tienen para ir a la huelga y quejarse por los abusivos precios del gasoil.

España, no es un país productor de petróleo, en realidad España es un país rico en pocas cosas. Somos un país que tradicionalmente se ha dedicado a la agricultura, la pesca y la ganadería; con algo de minería y poca industria. Así que somos energéticamente dependientes de otros. Poco puede hacer el Gobierno en esto, salvo intentar paliar la crisis aprovechándola como una oportunidad de cambio en el sistema económico del país. Invertir en las familias, en educación, en las infraestructuras, las nuevas tecnologías, etc.

Quizás el precio del petróleo nos lleve a plantearnos la posibilidad de desarrollar nuevas formas de transporte, nuevos combustibles, más respetuosos con el medio ambiente y que nos permitan vivir mejor sin depender energéticamente de otros. Mucho se escribe y se comenta sobre estos sistemas (hidrógeno, biomasa, renovables, etc), pero solo falta que alguien ponga los dineros para desarrollar estas nuevas fuentes de energía o para investigarlas mas seriamente hasta que se popularicen. En este sentido yo soy optimista. Esta crisis económica nos traerá consecuencias imprevisibles, esperemos que esta sea una de las positivas.

Nosotros, el PSE-EE de Zalla, ya propusimos en las pasadas Elecciones Municipales la instalación de paneles fotovoltaicos en los edificios públicos del municipio. No ganamos, y lo mas seguro es que no haya paneles, pero nosotros los seguiremos intentando.