Habrán notado que llevo bastante tiempo sin actualizar el blog, pero es que estoy intentando cambiar el formato y hasta que no lo consiguiera no quería escribir nada, pero como estoy tardando mas de lo estrictamente necesario, no quería dejar pasar la oportunidad para opinar sobre una cuestión que me parece capital.
En este blog yo he opinado en mas de una ocasión, brevemente, sobre la situación de los jóvenes actuales y he defendido a mi generación por haber crecido en unas circunstancias inéditas en nuestra historia, en contra del criterio de nuestros mayores que en la mayoría de los casos son muy críticos con nosotros, a veces con razón.
Pero el defender a la gente de tu generación, el mundo al que perteneces, no es óbice para despreciar todo el bagaje intelectual que atesoran nuestros padres, personas que cualquier ser racional encontraría como perfectamente útiles a la altura de la cincuentena de años que han vivido, sobretodo por encontrarse en la culminación de su carrera.
Por eso quiero reivindicar a la persona de Ramón Jáuregui. Porque creo que el Partido Socialista ha minusvalorado la importancia de políticos como Jáuregui o Manuel Marín (por decir dos que me vienen a la memoria) y la credibilidad que aportan al partido. Políticos de una talla intelectual y una honestidad ideológica y política que no es fácil igualar. Se esté o no de acuerdo con ellos, creo que es un extremo que nadie podrá negarme.
Creo que la juventud y la vejez no aportan cualidades, ni calidades en sí mismas. Creo también que el Partido Socialista no puede permitirse el lujo de prescindir de estas personas en la política nacional, porque las necesitamos tanto como necesitamos a los jovenes.

Escrito por Alberto Alonso
Escrito por Alberto Alonso
Escrito por Alberto Alonso 







