El misterio llamado Obama

29 Julio 2008

Me molesta ver como los europeos estamos últimamente de atontados políticamente, adhiriéndonos sin rubor a cualquier tipo que pegue cuatro voces en nuestro televisor mientras cenamos. He visto con cierto estupor el ansia que ha despertado Barack Obama, no solo entre los europeos en general sino en la izquierda en particular. Estupor porque entre los dos contendientes a la Casa Blanca, el senador Mccain y el senador Obama, ninguno de los dos es socialista, ni siquiera de izquierda. El único partido estadounidense hermano del PSOE es el partido de los Socialistas Democráticos de América (DSA, en sus siglas en inglés), afiliado a la Internacional Socialista.

Y digo esto porque hace algún tiempo que se intenta implantar en Europa el modelo del Partido Demócrata americano. El intento mas nítido fue el caso del Partito Democrático italiano, que llevó a la izquierda italiana del Gobierno a la oposición y a Berlusconi de vuelta al Consiglio dei Ministri, dejando de nuevo al país trasalpino a merced de la derecha populista, la Iglesia Católica, la mafia y los separatistas del norte, todos ellos autores privilegiados de la ruina del país.

Pero Italia solo es el caso más lacerante. En estos tiempos nuestros de imagen exacerbada, de campañas publicitarias y tele agresiva, de mercado hasta a la hora de mear, hemos cedido también la política a un campeonato en el cual se dilucida únicamente quien monta el show más espectacular. Y si en Estados Unidos esto funciona a la perfección por la propia naturaleza del sistema, en Europa resulta, cuanto menos, doloroso.

Doloroso porque si algo hemos aprendido los europeos en el último siglo (o deberíamos haberlo hecho) es que la democracia es de todos y para todos, una democracia sustentada no solo en los derechos civiles de los ciudadanos, sino también en los sociales y económicos, que son la argamasa que entreteje el sistema de libertades.

En los Estados Unidos la democracia solo funciona para quien puede pagársela, no en vano, los shows electorales cuestan millones de dólares que previamente han sido donados por multimillonarios, lobbies de presión o empresas varias. Pocos estadounidenses de limitados recursos pueden acceder a un cargo público relevante y lo que es peor, muchos no encuentran motivo por el cual votar a quienes pretenden ostentarlo. Nadie soluciona, por ejemplo, que millones de estadounidenses no tengan cobertura sanitaria…

La visita del senador Obama a Europa ha estado rodeada de un mesianismo que poco tiene que ver con la profundidad de sus reflexiones o con la fuerza y el sentido del cambio que quiere imprimir en EEUU y en el Mundo.

Dije y digo que será el próximo presidente, porque creo que ha sabido liderar el cambio político. Pero no nos engañemos, nada sabemos de su proyecto, ni de cómo piensa solventar las necesidades del pueblo estadounidense y del Mundo. Yo simpatizaré con Obama cuando este aclare su proyecto y muestre sus intenciones. De momento solo veo optimismo, y si el pesimismo no crea puestos de trabajo, el optimismo por si solo tampoco.


John Adams

5 Junio 2008

En España no estamos muy acostumbrados a ver nuestra historia plasmada en las pantallas de cine o televisión a través de producciones de ficción. Nuestra historia ha sido tan controvertida, que parece que huimos de ella. Las excepciones fueron algunos filmes bastante discutibles en gusto durante el franquismo. Pero después no se ha hecho ninguna película que pueda considerarse superproducción histórica de ficción, seguramente porque los cineastas españoles andan por otros gustos cinematográficos. La desafortunada Alatriste es solo un ejemplo de como descuartizar una buena historia basada en la historia española.

Hay muchos puristas que creen que no se debe llevar la historia al cine, porque segun ellos no se puede contar con veracidad una realidad histórica en dos horas de imágenes. Yo estoy totalmente en contra de esa visión. Creo que el que quiera saber como fue la historia de forma verídica debe ir a una biblioteca y leer algunos libros de historiadores, no debe ir al cine. Al cine uno va a entretenerse y a que le cuenten una historia, no la Historia.

Pero si creo que hay muy buenas historias contadas en formato cinematográfico basadas en la Historia, y que de alguna forma ayudan a despertar el interés sobre el conocimiento histórico. E incluso hay muy buenas películas de ficción basadas en novelas históricas (Ej: Master and Commander). El éxito de algunas películas, series, novelas, comics e incluso música basadas en la historia da buena muestra de que a la gente le atraería la Historia si supiéramos explicarla de forma que no se durmieran en el intento.

Y esto viene a cuento porque de un tiempo a esta parte algunas cadenas de televisión como la HBO estadounidense, las BBC y Channel 4 británicas, la italiana RAI y tímidamente alguna española, vienen invirtiendo sus dineros en desarrollar series y películas con base histórica. Destacan algunas producciones como Roma, Los Tudor, Hermanos de Sangre (actualmente emitida por ETB-2 los domingos), etc., que pretenden seguir la estela del Yo Claudio de los años setenta, que aunque están hechas con ciertas licencias históricas, normalmente van en beneficio de un buen relato.

La última de estas producciones viene de la mano de la HBO norteamericana y esta basada en la vida de John Adams, padre de la independencia de Estados Unidos y segundo presidente de ese país. Por cierto que fue el primer ciudadano estadounidense que visitó Bilbao y que después sería Presidente de Estados Unidos. Lo hizo de la mano de Diego María de Gardoqui, comerciante bilbaíno y primer embajador español en Washington. Lo que la mayoría de la gente no sabe, es que la mayoría de pertrechos militares que los rebeldes norteamericanos utilizaron en la guerra provenían de Bilbao, gracias a Gardoqui.

Esperemos que alguna cadena española la emita para poder verla.


El cambio llamado Obama

4 Junio 2008

Me decía el otro día mi madre mientras comíamos frente al televisor que no entendía nada de lo que estaba pasando en los Estados Unidos, porque le parecía que las elecciones no acababan nunca. Evidentemente mi madre no es estadounidense y no comprende la complejidad del sistema electoral de aquel país (estoy convencido que muchos estadounidenses tampoco). Los españoles votamos una vez al año como mucho y si te he visto no me acuerdo. Por ello creo que han despertado en España tanta expectación estas larguísimas elecciones primarias, que tenían como fin elegir a los candidatos a la presidencia de EEUU después del nefasto George Walker Bush.

Debo decir que yo pensaba con la cabeza que la candidata demócrata iba a ser la senadora Hillary Clinton, pero con el corazón quería que lo lograse el senador Barack Obama. Creía que la candidata sería la senadora porque, aunque me gustara Obama, creía que un negro, joven, sin demasiada experiencia política en Washington, sin condecoraciones en el pecho y con ideas más a la “izquierda” de lo que es normal en aquel país, jamás sería presidente. Debo decir que estaba equivocado.

Y lo digo no porque crea que tenga posibilidades de ser presidente, sino porque creo que lo va a ser. No tengo la menor idea de como es el electorado de Estados Unidos, ni como va a comportarse, ni si le votaran latinos, negros, blancos, del sur o del norte. Mi afirmación viene dada más por una intuición personal, que por una certeza basada en el conocimiento de la sociología estadounidense.

Creo que durante estas primarias Obama ha hecho algo que le convierte en la verdadera esperanza de un cambio en los EEUU y en el mundo: estructurar un liderazgo fuerte. Es casi lo único que puede hacer un político, liderar el cambio. Y él ha demostrado ser capaz de hacerlo mejor que cualquier otro.

Además creo que Obama es uno de esos personajes que son capaces con su solo liderazgo de cambiar el mundo en el que viven y no solo me refiero al color de su piel, sino al ejercicio del poder presidencial en los Estados Unidos. Todavía no sabemos que opina sobre muchos temas. En realidad no sabemos casi nada sobre sus intenciones, al menos yo. Lo que si sé es que ha estructurado un cambio lleno de esperanza para los EEUU y para el mundo, y eso para él y para nosotros es haber ganado mucho.

Me atrevo a hacer una apuesta que aquí queda escrita: Barack Obama será el 44º Presidente de los Estados Unidos de América.