El misterio llamado Obama

Me molesta ver como los europeos estamos últimamente de atontados políticamente, adhiriéndonos sin rubor a cualquier tipo que pegue cuatro voces en nuestro televisor mientras cenamos. He visto con cierto estupor el ansia que ha despertado Barack Obama, no solo entre los europeos en general sino en la izquierda en particular. Estupor porque entre los dos contendientes a la Casa Blanca, el senador Mccain y el senador Obama, ninguno de los dos es socialista, ni siquiera de izquierda. El único partido estadounidense hermano del PSOE es el partido de los Socialistas Democráticos de América (DSA, en sus siglas en inglés), afiliado a la Internacional Socialista.

Y digo esto porque hace algún tiempo que se intenta implantar en Europa el modelo del Partido Demócrata americano. El intento mas nítido fue el caso del Partito Democrático italiano, que llevó a la izquierda italiana del Gobierno a la oposición y a Berlusconi de vuelta al Consiglio dei Ministri, dejando de nuevo al país trasalpino a merced de la derecha populista, la Iglesia Católica, la mafia y los separatistas del norte, todos ellos autores privilegiados de la ruina del país.

Pero Italia solo es el caso más lacerante. En estos tiempos nuestros de imagen exacerbada, de campañas publicitarias y tele agresiva, de mercado hasta a la hora de mear, hemos cedido también la política a un campeonato en el cual se dilucida únicamente quien monta el show más espectacular. Y si en Estados Unidos esto funciona a la perfección por la propia naturaleza del sistema, en Europa resulta, cuanto menos, doloroso.

Doloroso porque si algo hemos aprendido los europeos en el último siglo (o deberíamos haberlo hecho) es que la democracia es de todos y para todos, una democracia sustentada no solo en los derechos civiles de los ciudadanos, sino también en los sociales y económicos, que son la argamasa que entreteje el sistema de libertades.

En los Estados Unidos la democracia solo funciona para quien puede pagársela, no en vano, los shows electorales cuestan millones de dólares que previamente han sido donados por multimillonarios, lobbies de presión o empresas varias. Pocos estadounidenses de limitados recursos pueden acceder a un cargo público relevante y lo que es peor, muchos no encuentran motivo por el cual votar a quienes pretenden ostentarlo. Nadie soluciona, por ejemplo, que millones de estadounidenses no tengan cobertura sanitaria…

La visita del senador Obama a Europa ha estado rodeada de un mesianismo que poco tiene que ver con la profundidad de sus reflexiones o con la fuerza y el sentido del cambio que quiere imprimir en EEUU y en el Mundo.

Dije y digo que será el próximo presidente, porque creo que ha sabido liderar el cambio político. Pero no nos engañemos, nada sabemos de su proyecto, ni de cómo piensa solventar las necesidades del pueblo estadounidense y del Mundo. Yo simpatizaré con Obama cuando este aclare su proyecto y muestre sus intenciones. De momento solo veo optimismo, y si el pesimismo no crea puestos de trabajo, el optimismo por si solo tampoco.

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