El otro día me acerque hasta Aranguren para llevar a mi abuela a la peluquería. Cuando volvía con el coche por el barrio del Baular se bajaron las barreras del paso a nivel de Lusa y nos tocó esperar (estaban pintando las rayas de la calzada y no podíamos girar a la calle Aya Goñi). Allí estaba yo metido en el coche, asado de calor y escuchando una canción de Luz Casal, cuando veo pasar al otro lado de la calle a un joven que caminaba dirección al centro del pueblo. La cuestión es que el joven cubría su torso con una elástica roja y gualda donde se leía la palabra “Torres”. Les tengo que reconocer que lo primero que pensé es “que hostias le van a dar”, pero desconozco la suerte que corrió aquel ciudadano. Lo que sí sé es que la audiencia que el partido de ayer (entre las selecciones nacionales de fútbol de España e Italia que celebraron en Viena) generó en Euskadi llegó al 60%, con 650.000 vascos prendados al televisor. Ósea que ese muchacho no estaba muy solo. Estaría bien que los nacionalistas expliquen porqué los vascos seguimos con tanto interés a una selección “extranjera”.
Yo no soy muy aficionado al fútbol, solo suelo ver los mundiales o eurcopas porque duran poquito y se siguen fácilmente. Además siempre tienen un cierto componente nacionalista que le da cierta salsa política y emocional al asunto. El fútbol siempre se ha mezclado con la política, y sino que se lo pregunten a los ex jugadores de la Hungría comunista o a los de la Austria invadida por los nazis.
Por ello, estoy de acuerdo con quien dice que el fútbol se ha convertido en el “pan y circo” con el que se entretiene a la plebe y se nos distrae de otras cuestiones más importantes. Pero en el caso español la cosa ha cobrado tintes un tanto extravagantes. Entre los nacionalistas separatistas que desean que España sea humillada a toda costa, parte de la izquierda que ve en toda muestra de españolismo un sinónimo de adhesión al capitalismo, al franquismo, a la monarquía o vaya usted a saber qué y los nacionalistas españoles que hacen de las posibilidades de la selección un ejercicio lleno de euforia incontrolada e irracional, consiguen de vez en cuando tapar la sana ilusión de los ciudadanos españoles con su deporte.
Creo sinceramente que la mayoría de la gente se lo toma de forma diferente, simplemente porque quieren que la selección de su país gane en un juego bonito y entretenido. Así que yo me quedo con la ilusión de la gente, porque lo pasé bien viendo a la selección de mi país y me lo pasaré mejor si gana el campeonato.
Próxima cita, el jueves a las 20:45 contra Rusia.





