Cuando una mujer ama a un hombre

Les voy a contar una historia de amor que no sé si conocerán. Es la historia de amor cortés medieval entre Eloísa y Abelardo, que se produjo en París en el siglo XII.

Eloísa era una joven de 17 años que había nacido en una pudiente familia francesa. Ella vivía con su tío, un canónigo de Notre-Dame que tenía previsto casarla con un importante aristócrata. Ella era una chica culta que hablaba latín, griego y hebreo y que había sido educada de una forma exquisita. Tanto es así, que el tío de Eloísa contrató a uno de los teólogos mas importantes de Francia, Abelardo, para que le diera clase en casa. El tenía 37 años.

En este contexto, ellos dos se enamoraron locamente y para dar rienda suelta a su amor y huir de los planes de su tío, decidieron escaparse a Bretaña. Allí tuvieron un hijo, Astrolabio, y se casaron en secreto.

El tío de Eloísa, enfurecido ante la desobediencia de su sobrina, mandó a unos capadores de cerdos que aplicaran a Abelardo toda su profesionalidad, cosa que cumplieron. Este hecho provocó que Abelardo se sintiera mutilado, un maldito que había sido castigado por Dios por pecar con Eloísa. Cayó entonces en una intensa depresión abandonando a Eloísa e ingresando en un monasterio. Lo mismo hizo Eloísa, ingresar en un convento de monjas, pero al contrario que su amado Abelardo, maldijo a Dios por separarle de su amor y cada día que pasaba en el convento sentía mayor angustia por estar separada de él.

Aun así, Eloísa y Abelardo mantuvieron vivo su amor a través de cartas, sobretodo ella, que le dedicó unas apasionadas misivas. Una de esas cartas es la que quería compartir con ustedes. Para que luego digan que las mujeres actuales son liberales..:

A Abelardo, Eloísa.

Tan augusto, el dueño del universo me había juzgado digna de ser su esposa, me habría parecido más precioso poder ser llamada tu puta que su emperatriz.

¿Que rey, que sabio podía igualar tu reputación? ¿Que ciudad no entraba en efervescencia para verte? Todo el mundo se precipitaba y te seguía con la mirada, estirando el cuello, cuando te mostrabas en público. ¿Que mujer casada, que joven soltera no te desearía durante tu ausencia y no ardería en tu presencia? ¿Que reina, que gran dama no sentiría celos de mi alegría y de mi cama? (…)

Aquellas voluptuosidades, tan queridas para los amantes, que hemos saboreado fueron muy dulces para mí. Aun hoy, no puedo echarlas de mi memoria. Se imponen en mis recuerdos con los deseos que las acompañan. En plena liturgia, cuando más pura debe ser la oración, todavía me abandono a ellas. Suspiro por los placeres perdidos. Los revivo…

Ambos murieron en su vida monacal sin volver a saborear su amor, pero una vez muertos fueron sepultados juntos en el cementerio Père Lachaise de París. Y allí siguen.

2 comentarios para “Cuando una mujer ama a un hombre”

  1. yamile Dice:

    Conozco ese gran amor.y también conozco ese dolor. Es el amor que Dios desea para el con todo tu corazón y tú alma. Así nos hizo.No podemos hacer las cosas a nuestra manera y capricho por desgracia el pecado nos hunde.Lo peor es que no lo sabemos hasta después. Que dolor…

  2. yanet Dice:

    me encanto esta historia porque es casi esactamente lo que me pasa a mi !!

Escribe un comentario