Muchos en Occidente se frotaban las manos al ver a algunos tibetanos rebelarse contra el Gobierno de China a la espera, según ellos, de que los próximos Juegos Olímpicos que van a celebrarse este verano en la capital de China, Pekín, sean el escenario de una revuelta contra el régimen político comunista o como poco, la puerta a un régimen político basado en libertades. Esto lo creían los más optimistas, porque los más pesimistas pedían enseguida un boicot a los JJOO basándose en la idea de que un rechazo exterior iba a posibilitar que algo cambie en China.
Pues sinceramente creo que todos están equivocados. Dudo mucho que en China vaya a haber una rebelión por la democracia porque lo digan en Washington, Londres o París o porque estos gobiernos se opongan a los Juegos, realidad que será vista como un ataque.
Partir de la base de que los cambios en Oriente se producen como en Occidente es un ejercicio de ignorancia supina: los cambios en Oriente únicamente se producen cuando aquellos países se ven influidos culturalmente por Occidente de una forma profunda. ¿Por qué? porque los orientales no tienen un concepto de la historia y por lo tanto, no creen en el concepto del cambio en la historia. Dentro de las filosofías y del pensamiento oriental no existe el concepto del cambio y los orientales no sienten que ellos puedan ser un motor del cambio en la historia.
Confucio, el filósofo que más ha influido en el pensamiento chino, propagaba la tradición y la conformidad social. Lao Tse aconsejaba no intervenir en asuntos públicos. Cuando Buda vivía en el lujoso palacio de su padre en La India y decidió abandonarlo para ver el mundo, comprobó que este era cruel y miserable, por lo que decidió abandonar a su familia y dedicarse a la contemplación y el recogimiento. Huyó de la sociedad, no quiso cambiarla, al contrario que Jesús de Nazaret, icono filosófico occidental.
Por ello los orientales solo han cambiado en la historia sustancialmente cuando han tenido un influjo directo de occidente (comunismo, liberalismo,…) y solo cambiarán cuando su cultura y su pensamiento se vuelvan lo suficientemente occidentales. Por el momento eso no ha ocurrido y por ello no habrá una rebelión en China a corto plazo.
Este reportaje de Rosa María Calaf sobre Hong Kong creo que apunta sobre este asunto.





Junio 4, 2008 a las 7:25 am |
yo si opino que se van a rebelar, tarde o temprano, el mundo tiende a la globalización, a que todos seamos iguales, y a los chinos les llegará la hora de darse cuenta que se están haciendo ricos a costa de ellos, a costa de su trabajo y su sacrificio, se darán cuenta y se rebelarán contra el,
se darán cuenta porque cada vez tendrán más influencia de occidente,
Junio 4, 2008 a las 9:40 am |
Esa es la cuestión, depende cuanto sean influenciados por Occidente. Los chinos tradicionalmente han tenido otra mentalidad y la siguen teniendo. Por ello creo que no se rebelarán a corto plazo.
Junio 4, 2008 a las 10:43 am |
Efectivamente, Alberto, la mentalidad china es muy, muy diferente. En su sociedad, ya no es que el trabajo dignifique: es que el condición sine qua non para poder ser persona, según su concepto de “persona”. Te puedo poner un ejemplo, de una chica china venida a vivir a España de muy pequeña, pero educada en valores chinos; cuando a la vuelta de Semana Santa o Navidades preguntan a los niños qué tal las vacaciones, ya se sabe cuál es la respuesta unánime. Pues bien, la suya era que “bien, pero demasiado largas”. Que se aburría sin “nada que hacer”. Tienen una mentalidad extremadamente disciplinada, y muy gregaria a la vez. Los conceptos de honorabilidad y demás también son un lastre para su posible rebelión.
Bien es cierto que no es lo mismo Hong Kong, Shanghai, Wenzhou, Shenzhen, o el mismísimo Macao, que las pequeñas ciudades o pueblos del interior. Pero incluso en esas ciudades punteras de China, donde se compite por la modernidad de tú a tú con las ciudades más modernas de Occidente, y donde el consumismo está a la orden del día, existen conceptos muy arraigados que no hacen pensar, por ahora, en una rebelión contra su situación, que no lo olvidemos, mejora día tras día, y por lo tanto, tampoco se traduce en una percepción negativa de la misma.
Junio 4, 2008 a las 12:03 pm |
Aquí los comerciantes se quejan mucho cuando la comunidad china no cierra sus comercios los domingos y festivos (con razón). Fijaos en el video como el que mas pide la democracia es el cardenal cristiano católico, de pensamiento occidental. Y el cristianismo esta creciendo mucho en China. Les hago una pregunta ¿es bueno que el pensamiento occidental penetre en Oriente?
Junio 4, 2008 a las 1:15 pm |
Rotundamente, no. Crearía inestabilidad en una sociedad con una estructura muy definida, y posiblemente, estallase por los aires. Más aún, si dicho pensamiento incluye una componente religiosa.
Junio 4, 2008 a las 1:44 pm |
más que bueno o malo, una pena, sería una pena
Junio 4, 2008 a las 2:02 pm |
Yo no lo tengo muy claro. Por un lado sería un empobrecimiento terrible desde el punto de vista cultural, pero sinceramente prefiero el punto de vista europeo que reacciona (los que reaccionan) a la injusticia, mas que uno que se basa puramente en la explotación.
Junio 4, 2008 a las 2:25 pm |
Alberto,
Desde ese punto de vista, sí, claro. El tema es qué efectos podría tener. ¿Que la gente espabile “un poco”? Tal vez. Pero también puede quebrar los cimientos de dicha sociedad. Y eso, me temo, ni es bueno para ellos, ni es bueno para el resto. La última vez que un país poderoso vio resquebrajados sus cimientos, un austríaco con bigote pasó a gobernarlo.
Junio 4, 2008 a las 6:12 pm |
Todas las revoluciones ponen patas arriba un país, para eso se hacen. Por eso digo que dudo mucho que los chinos lleven a cabo una revolución, dada su forma de pensar y entender la vida. Nadie en China quiere quebrar los cimientos de la sociedad.
Creo que los cambios llegaran lentamente y a largo plazo conforme la globalización haga que se vayan occidentalizando. Creo que es un proceso imparable. Solo espero que a parte de copiarnos en el capitalismo, nos copien en otras muchas cosas. Pero tampoco creo que abandonen del todo sus costumbres y forma de pensar, los japoneses, por ejemplo, las han mantenido sustancialmente.